Pacha tixra y cogniciones gubernamentales

Fuente: Urgentebo📍 Bolivia
Pacha tixra y cogniciones gubernamentales

“Nada en la vida es fácil” dijo Mauricio Zamora, Ministro de Obras Públicas, después que los policías y militares hayan sido rebasados en los puntos de bloqueo el día sábado 23 de mayo en la carretera La Paz-Oruro. Operación militar-policial llamado “Corredor humanitario banderas blancas”. Los comunarios y gente de diferentes lugares han retomado los puntos de bloqueos y destruido todo lo que se parezca al Estado en Achica Arriba o Apacheta y en otros lugares. En Caracollo, en el otro extremo para despejar el corredor humanitario, los policías y militares han tenido que retirarse porque hay una dura resistencia para no ser desbloqueado el camino internacional. Los lenguajes de la nueva guerra están expuestos a la vista. La gente expone sus cuerpos, sus lenguajes y sus nuevas cogniciones sociales, mientras que los gobernantes a su turno lo hacen lo propio. En esa relación existen evidentes sentidos de desencuentro histórico entre “indios” y “blancos”. Los gobernantes no han aprendido la historia de los levantamientos y las guerras indígenas que han sido parte de casi toda la historia política boliviana desde antes de la república. Los “blancos” piensan que conocen el mundo social, pero tiene profundas fronteras y puntos ciegos que no les permite entender o explicarse con claridad el denso sentido de la historia de la lucha social ya sea en lo local o la confederada como la Pablo Zatate Willka en 1899. El control territorial o geográficos siempre ha sido un factoen r de desequilibrio de las relaciones contenciosas porque hay un aprendizaje y conocimiento de todas las posibilidades de vigilancia, control, choque y retirada para manejar el horizonte del movimiento que atrapa toda fuerza que puede ser visto como enemigo. Las elites bolivianas mientras tanto desconocen o simplemente desprecian a la gente como simples “vándalos”, cuando hay toda una forma construida de resistencia y victoria frente a la violencia del Estado. En cada paso las acciones colectivas en multitud o en pequeños grupos es una fuerza anclada en un saber estratégico, técnico y táctico de lo militar porque quienes se enfrentan a las fuerzas del Estado han sido soldados y han recibido el mensaje de que la patria se defiende incluso con sangre. patacamaya.jpg En todo eso el pueblo aymara que vive en las ciudades y las áreas rurales sabe que el conocimiento militar del espacio-tiempo es un rico repertorio que permite saber a distancia de lo que es posible que los gobernantes salgan aturdidos porque no logran descifrar de lo que ocurre en su frente. Saben que se mueven entre un adentro y un afuera para así envolver y desenvolver el tiempo y el lugar. Un conjunto de repertorios que se produce y es producido en la memoria colectiva e individual para de ese modo presentarse ante el Estado como un pueblo que tiene un pasado que luchó, fueron masacrados, violados sus mujeres, pero puso cara a la derrota cuando así ocurre. Y cuando logra victorias del mismo modo que es posible morir, logra lo que incluso puede ser poco designados en el conocimiento de la academia boliviana. Zarate Willka o Felipe Quispe, sabían exactamente de cómo es el mundo de la guerra y de cómo se sabe de la misma vida del pueblo o su territorio. También sabían de cómo es el mundo de los “blancos” porque los observaron, lo miraron e incluso comieron con ellos. Allí hay un aprendizaje de la relación para cuestionar la forma tan poco moderna de estos señores o sus gustos sobre la comida o incluso sus asuntos más íntimos. El Mallku dijo una y otra vez que el “q’ara, q’ara no más es”. No entiende el mundo humano de los aymaraquechuas o si entiende se burla, lo disocia de su condición de excontemporáneo y lo pone en el espejo de los “salvajes”. Allí es casi imposible que uno con otro pueda compartir algo de lo mínimo de la vida o del poder. Zarate Willka lo conoció a José Manuel Pando y lo detuvo en su mirada las condiciones de lo que más o menos es humano o no lo es. Así, ahora, que la tecnología ha inundado el mundo de las relaciones, esas distancias se han achicado porque se sabe aun más de las cogniciones de los gobernantes o simples habitantes de “ciudades de bien” que sin embargo nos muestra un mundo poco claro o mejor opaco porque allí no habita la modernidad en plenitud, sino un mundo oscuro de la historia colonial y racista del mundo. Por eso aparecen o se exponen como en círculos de teatro que no saben manejar la escena ni tienen sentido del público que los observa. Como se sienten “semidioses” creen que son inermes ante las miradas o el escrutinio de unos seres que los tienen de frente. Por eso las relaciones de poder ahora se han tornado difíciles o incluso se harán imposibles porque estos han perdido todo sentido de coherencia de lo que parece ser gobernante. Ya es difícil que sigan siendo gobernantes porque además están en retirada porque, pues, ningún gobiernos va a ser posible sin los “indios”. O en otro sentido, Bolivia solo tiene legitimidad política y social bajo el gobierno de los indios y todo un conjunto de herramientas de la historia que se aplicara. Lo cual, por su puesto no quiere decir que estos nuevos actores del poder sean limpios y perfectos. Tienen problemas como los han tenido desde la fundación de Bolivia los gobernantes “blancos” porque han regalado territorios o han perdido guerras internacionales, pues, también estaban aprendiendo. Por lo que se puede decir que los herederos de la colonia están de retirada del espacio público del poder porque han perdido el horizonte del mismo poder, de las nuevas dimensiones de ese poder, de las relaciones económicas que ya no solo son de ellos o solo para ellos. El mundo se ha abierto de par en par para el mundo indígena que hace negocios de todo tipo, entró en las relaciones del poder, de la economía y de la cultura para ser hombres-mujeres contemporáneos del presente siglo y vivir un ciclo político histórico del tercer tiempo después de dos y cientos años de una Bolivia confusa. Así, pues, hoy el tiempo se ha dado vuelta lo que en aymara se llama pachakuti o pacha tixra que en español podría traducirse como el revolvimiento del espacio-tiempo. El mundo pertenece a todos y no solo a un selecto y pequeño grupo que en el lenguaje político se llama oligarquía. Aunque este es un mundo abierto que convoca en un verdadero desafío porque también hay cosas que no se conoce o cosas del mundo público que aprender. Ese desafío está marcado en el tercer tiempo de Bolivia. Las condiciones internas de cada lugar son densas y complejos por las mismas condiciones de la nueva producción territorial en Bolivia. Lo que son las posibilidades de ser realmente y no seguir viviendo en el espacio de no ser según había definido al mundo colonial argelina, Franz Fanón. La gente no quiere seguir viviendo en el espacio de no ser. Quiere ser gente o jaqi realmente porque tiene su contemporaneidad, su historia y su mundo de relaciones internas y externas. ///

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