Justicia para caídos y desaparecidos

Encender en el pasado la chispa de la esperanza es un don que sólo se encuentra en aquel historiador que está compenetrado con esto: tampoco los muertos estarán a salvo del enemigo, si éste vence. Y este enemigo no ha cesado de vencer Walter Benjamin Oscar Ochoa Nos tocó vivir tiempos inciertos, tiempos que quienes saben de Historia entienden con sus regularidades, coyunturas y acontecimientos, reflejando las estructuras más profundas, las de la producción material moldeando el alma humana bajo un sistema que agonizante, devora en su vorágine muchas vidas, muchos mundos, muchas promesas. Marx ya señalaba lo paradójico que resulta cuando la Historia acontece primero como un cataclismo, para luego repetirse como una triste y cómica alegoría. Para el caso mexicano, las vidas de tantos jóvenes, mujeres, niños, ancianos y gente de toda condición asesinada por bala, navaja, hambre o enfermedad quedan pendientes por resolver. La pírrica victoria que tanto claman los políticos de la izquierda amaestrada por el patrón, olvida o quiere olvidar la sangre de quienes llamaron amigos, compañeros, hermanos o camaradas. Tal parece que el triunfo en las urnas es el costo por la traición a la sangre de quienes compartieron luchas en algún momento. Hemos insistido en la necedad de la memoria, en que la Historia de los de Abajo y la memoria histórica recuperen los nombres, los rostros y las esperanzas de quienes han sido asesinados por el Estado, un Estado capitalista que por más caretas que se ponga sigue siendo ese que nos debe la sangre de tantas luchadoras y luchadores de quienes no se sabe el nombre de su asesino. Y lo mismo podemos decir de los desaparecidos, más de 130,000, que en una nación civilizada, no digamos democrática, no debían acontecer. Madres, padres, hermanas, hermanos, hijas, hijos y familias en general son tratados como enemigos del Estado por atreverse a buscar a los suyos. ¿Cuál es el argumento de quienes respaldan a estos gobiernos neoliberales, conservadores o progresistas, y creen que insultan a los manifestantes llamándolos “radicales de izquierda”? Tal vez el cansancio de sus mentes, cuerpos y espíritus, tal vez el sueldo percibido en alguna oficina de gobierno, tal vez un buen nivel de vida que los igualó con sus entonces enemigos de clase. Sin importar la razón lo cierto es que han traicionado esa sangre, y no sea para ellos y ellas más que una anécdota de esa juventud rebelde por la que todos pasamos, pero tenemos que “madurar”. Los premios y becas que igualan a los desiguales, los hacen comer en la misma mesa con quienes fueron sus enemigos de clase, pero no hay mancha que el dinero no quite, según su sentir. Y sin embargo, se llenan la boca con palabras como pueblo, compañeras, compañeros, justicia y otras de un arsenal demagógico. El silencio gubernamental, los cuerpos policiacos, la soldadesca y grupos (paramilitares) de choque siguen siendo la respuesta. Tal parece que la gestión de las crisis sociales, políticas y económicas de este gobierno está aglutinando a los muchos movimientos que, al igual que en otros tiempos, se manifestaban por las mismas causas que ahora. Las manifestaciones y mítines, las reuniones y congresos, los eventos artísticos y culturales convocan la memoria colectiva, aglutina las muchas historias marginales, las cuales son uno de los mayores bienes en estos tiempos difusos y poco claros. Pero atendiendo a la memoria de los nuestros caídos, y desaparecidos, la tarea es una: lograr el cambio verdadero, el de una nación sin clases sociales, donde la diferencia cultural no se transforme en desigualdad social, donde la vida comunal sea el medio y el fin de nuestra felicidad, tal como lo soñaron quienes todavía esperan la justicia que vamos a construir para darles como reconocimiento a su sacrificio. Consulta: Construir la resistencia activa de l@s trabajador@s del IMSS Israel en Guatemala y América Latina Cómo Israel, el BID y la red de tratados de libre comercio reconfiguran el control del agua, la energía y los minerales críticos en el Sur Global, con Guatemala como eslabón del plan estratégico. Por Luz Itza, Resumen Latinoamericano El «escudo Triple-A» del despojo: La firma el pasado 1 de junio en Washington de una declaración de intenciones entre el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, y el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn, ha puesto en marcha una arquitectura geoeconómica que busca reconfigurar el control de los recursos estratégicos en América Latina. Bajo el nombre de Acuerdos de Isaac, esta iniciativa representa la expansión del modelo de los Acuerdos de Abraham —que normalizaron las relaciones entre Israel y naciones árabes en 2020— hacia el hemisferio occidental, con Argentina como principal impulsor y México como próximo objetivo estratégico.a En Centroamérica nos interpela el conocido y reciente escándalo de injerencia de grupos israelíes en Honduras. Empezó por la liberación de Juan Orlando Hernández, expresidente hondureño condenado por narcotráfico y vínculos con el crimen organizado, esta liberación fue impulsada por grupos israelíes que operan en la región. El «Honduras Gate» documenta cómo redes de poder transnacionales han influido en el sistema de justicia hondureño para beneficiar a actores políticos alineados con los intereses del sionismo internacional y la ultraderecha regional. En este caso sobresale la implementación de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDES), que en su momento, también intentaron implementar en Guatemala. Este es un proyecto en donde empresarios aliados al proyecto sionista, han invertido importantes sumas de dinero para crear enclaves conocidos como «ciudades modelo», en donde no hay normativa del Estado hondureño y se diseñaron para ser territorios administrados como una corporación, en donde sus habitantes no votan. Peter Thiel es uno de los financistas de este proyecto que despoja al país de su territorio y promueve un pensamiento político libertario donde los grupos económicos buscan aislarse de las obligaciones colectivas de la sociedad común, oponiéndose a los derechos humanos y a la democracia. Guatemala ocupa un lugar central en este entramado no solo por su histórica alianza con Israel, sino por la red de acuerdos comerciales, cooperación militar, convenios municipales y formación académica que la convierten en un eslabón fundamental de esta estrategia global. […] La clave de toda esta arquitectura para la expansión de los intereses sionistas en América Latina, es la calificación crediticia Triple-A del Banco Interamericano de Desarrollo. Smotrich fue explícito: «La inversión se hará a través del banco, con todas las ventajas del banco», refiriéndose a la calificación Triple-A del BID que convierte el capital israelí en inversión de «riesgo mínimo» El objetivo es canalizar más de 2 billones de dólares en ahorros institucionales de Israel hacia América Latina. Los rubros de inversión son Agua, energía, minerales críticos para la transición energética, agronegocio, ciberseguridad y «defensa», informan en la página web de la «Jewish Virtual Library». el primero y ha servido como modelo. En el centro del modelo se encuentra un triángulo corporativo israelí. Mekorot(empresa de aguas de Israel), Netafim (propiedad de Orbia) y ADAMA (propiedad de ICL Group) operan como un paquete integrado. BlackRock y Vanguard son accionistas mayoritarios tanto de ICL Group como de Orbia. Un elemento central es Orbia: es una empresa con capital mexicano-israelí, su principal accionista es la familia Del Valle, de los grupos empresariales más influyentes de México. En Guatemala, el CACIF acudió al evento WATEC, realizada en la embajada de Israel en Guatemala en 2019, representantes del CACIF solicitaron al embajador de Israel, asesoría para crear un modelo de gobierno del agua en Guatemala con su ley, ahí un catedrático de ingeniería de la Universidad de San Carlos de Guatemala formado en la universidad de Ben Gurion en Israel, presentó el modelo de Israel en donde el ejército participa al mismo nivel que la sociedad civil. Esos encuentros promueven tecnologías de agua y saneamiento privados. El modelo de Mekorot en Palestina, es el laboratorio original de esta estrategia. La empresa estatal israelí controla más del 80 por ciento del suministro de agua en los territorios ocupados, donde la población palestina sobrevive con un promedio de 70 litros por persona al día frente a los 300 litros de los colonos israelíes. En Gaza, el acceso se ha reducido a entre 2 y 9 litros por persona al día. La ONU ha documentado que las autoridades israelíes tratan a los 450 mil colonos y a los 2.7 millones de palestinos bajo dos cuerpos legales distintos, resultando en un trato desigual en el acceso al agua. El modelo se despliega simultáneamente en varios países de América Latina y África. […] Israel no solo exporta tecnología de agua. La energía renovable y los minerales críticos —litio, cobalto, níquel y tierras raras— constituyen el nuevo vector estratégico de acumulación de capital. China controla el 85-98 por ciento de la industria de tierras raras y el 65 por ciento del procesamiento de litio, creando una vulnerabilidad estratégica para Estados Unidos, Europa e Israel. Israel busca posicionarse como socio tecnológico en el procesamiento y refinamiento de minerales críticos. El agua es la condición para la extracción de estos minerales: la minería requiere cantidades masivas de agua, y la energía necesaria para procesarlos requiere más agua. Israel necesita 2 mil 700 millones de toneladas de minerales críticos para su plan energético 2050. La incongruencia fundamental de esta arquitectura es que organismos como el BID, que tienen mandatos de desarrollo social y protección de derechos humanos, facilitan la entrada de capital israelí a la región, ignorando que Mekorot opera un sistema de apartheid del agua en Palestina; que BlackRock y Vanguard se benefician del genocidio en Gaza; y que el TLC Israel-Guatemala se firmó mientras Israel intensificaba su ofensiva en Gaza. El BID no ha declarado sobre las implicaciones en derechos humanos de los Acuerdos de Isaac. Frente a esta estrategia, los movimientos sociales cuentan con herramientas jurídicas y políticas. El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional clasifica el apartheid como crimen de lesa humanidad, y Mekorot en este sistema coloca a la empresa en clara violación del derecho internacional. En Chile, la Agrupación de Abogados por Palestina denuncia argumentando que el convenio con Mekorot implica administrar fondos públicos para financiar el apartheid del agua. En Guatemala, organizaciones de defensa del agua y el territorio pueden utilizar estas herramientas para impugnar contratos que vulneran la soberanía nacional. Las resistencias en defensa del territorio y el agua en Guatemala, la resistencia en Xochimilco y Chihuahua, la defensa del agua en Mendoza, la lucha contra la minería en el Alto Río Chubut, la defensa del Nilo en Etiopía y el boicot de Netafim en India son frentes de la batalla contra la mercantilización de la vida. Los movimientos sociales del Sur Global enfrentan el desafío de articular una respuesta transcontinental a esta estrategia de despojo que no distingue fronteras, con el derecho internacional y la solidaridad entre pueblos para defender la vida, la soberanía y la dignidad frente a un colonialismo bajo el manto de la «innovación tecnológica» y el «desarrollo sostenible». (Extracto) Aniversario de la muerte de Zhina, Mahsa Amini e inicio de «Mujer, Vida, Libertad» Mujer, Vida, Libertad ha puesto de manifiesto, más que nunca, que la universidad puede ser un reflejo elocuente de la sociedad iraní. La universidad siempre ha sido uno de los espacios más importantes de encuentro entre los diversos grupos que conforman Irán. Cada año, a comienzos del otoño, miles de jóvenes estudiantes llegan a las universidades procedentes de los pueblos más pequeños y de las ciudades más lejanas del país. Durante el apogeo del movimiento, las mujeres y los hombres estudiantes lograron atenuar las fronteras étnicas, lingüísticas y de clase. En plena efervescencia del movimiento, Kurdistán y Baluchistán trascendieron las distancias geográficas y surgió una solidaridad social y política sin precedentes entre los habitantes de este territorio. Las residencias universitarias se convirtieron en núcleos de solidaridad, y las facultades, en espacios donde compartir experiencias diversas de opresión. Esta interconexión quizá constituya el legado intelectual más importante del movimiento: comprender que la opresión de género, étnica, de clase y social no está formada por fenómenos separados. La universidad, como espacio en el que mujeres y hombres de distintos grupos étnicos y clases sociales conviven, era el lugar idóneo para poner en práctica esta interconexión. No afirmamos que durante el movimiento «Mujer, Vida, Libertad» desaparecieran todas las fronteras; sin embargo, sí podemos sostener que las mujeres kurdas, baluchíes, persas, trabajadoras, de clase media e incluso las mujeres queer lograron, en distintos grados y al mismo tiempo que construían vínculos de solidaridad, encontrar su propia voz. El legado duradero del movimiento «Mujer, Vida, Libertad» no puede medirse únicamente por los cambios legislativos. Su legado consiste en una transformación de las estructuras de la conciencia. La universidad desempeñó un papel central en esta transformación. Desde el inicio del movimiento «Mujer, Vida, Libertad» ha surgido una generación de estudiantes mucho más sensibilizada que las generaciones anteriores con respecto a la igualdad de género, la libertad sobre el propio cuerpo, los derechos humanos y la crítica al poder. La investigación crítica, las publicaciones estudiantiles, la traducción de textos feministas, la producción de pódcast, cortometrajes, obras de teatro y artes visuales forman parte del legado del movimiento entre la comunidad universitaria. La universidad también se convirtió en un escenario de reivindicación de la libertad académica. La libertad académica carece de sentido sin libertad de expresión, derecho de asociación y seguridad para el estudiantado. El movimiento «Mujer, Vida, Libertad» demostró que la universidad no puede ser una isla separada de la sociedad. El destino de la universidad es el destino de la sociedad. En el cuarto aniversario de la muerte de Zhina, existe el riesgo de que «Mujer, Vida, Libertad» quede reducida a una consigna pasajera. Desde el año pasado, con el fortalecimiento de las tendencias monárquicas, la tragedia humana de Dey y el sufrimiento causado por la guerra, muchas personas y grupos que se consideran críticos y opositores tanto de la República Islámica como de la monarquía han recurrido al lema «Mujer, Vida, Libertad» para diferenciarse de los monárquicos y de los partidarios del régimen teocrático. Esta diferenciación es necesaria. «Mujer, Vida, Libertad» puede funcionar como un gran paraguas capaz de cobijar a todas las personas que desean transformaciones fundamentales en las relaciones de poder y dominación. Colombia una nueva ola de barbarie y violencia extrema Amalia Santana / Revista Insurrección 1069 En la década de los 50 del siglo pasado, ejércitos de violentos conservadores se lanzaron a la persecución contra el pueblo liberal y el campesinado desprotegido, haciéndolos víctimas de las más salvajes prácticas de violencia, que incluían el famoso “corte de franela” para degollar a sus víctimas. A mediados de los 90, el paramilitarismo desplegó un nuevo escenario de degradación y crueldad en el conflicto armado colombiano. A lo largo y ancho del país desmembraron con motosierras, cometieron violaciones masivas y masacres de comunidades enteras, con el propósito de controlar territorios a través del terror y la intimidación de la población civil, con el apoyo del Estado y las Fuerzas Armadas. De forma cíclica, la extrema derecha inaugura en Colombia una nueva ola de degradación en la guerra. Históricamente, los abanderados de estas prácticas habían sido grupos criminales paraestatales, como los ‘Chulavitas’ conservadores o las AUC. El país no vivía crueldades enormes desde el Estatuto de Seguridad del gobierno de Turbay (1978-1982), quien torturaba a militantes de izquierda en caballerizas; porque ahora desde la presidencia de la República, imponen las máximas manifestaciones de crueldad y sevicia, exhibiendo cadáveres en redes y cadenas de televisión nacional, en auténticos festines de la muerte. Con una diferencia evidente, ni siquiera Turbay reconocía o festejaba públicamente sus atrocidades. Independientemente de quienes son los muertos o a qué grupo armado pertenecían, por las pantallas de las colombianas y colombianos, están introduciendo una degradación ética y moral, que desvaloriza la vida humana y justifica la crueldad y la sevicia sobre los enemigos. En las bolsas de cadáveres de De La Espriella, exhiben cuerpos de seres humanos que han perdido el más mínimo reconocimiento de su humanidad, pues el gobierno y otros seres humanos que vitorean la consigna de ¡Viva Cristo Rey!, dicen tener la facultad para decidir lo que merecen. Estas prácticas, no solo exhibidas sino celebradas, cuentan con el beneplácito de una masa iracunda de seguidores, militantes y simpatizantes del fascismo que, sin sonrojarse, piden más. Quisieran que más cuerpos fueran descuartizados, decapitados, exhibidos en plazas públicas, colgados en los puentes de las ciudades. Así, la degradación de la guerra estructura una nueva sociedad, en la que el terror es justicia y, los cadáveres, botín de guerra o símbolos de victoria. Colombia debe hacerle frente a esta barbarie. Si no enfrentamos como pueblo esta proscripción de los más básicos principios éticos y valores humanos, seremos conducidas como sociedad toda a la degradación impuesta por De La Espriella. Incluso en la guerra, quienes combatimos tenemos la obligación absoluta de reconocer la humanidad de nuestro enemigo y de conservar la nuestra, o habremos perdido toda causa por la que luchamos. Congreso Nacional Indígena, 30 años luchando contra la corriente por la reconstitución de los pueblos Hace casi 30 años se fundó el Congreso Nacional Indígena (CNI). El 12 de octubre de 1996, la comandanta Ramona, símbolo de la resistencia zapatista y de las mujeres indígenas, dejó la zona zapatista para participar en la construcción del Congreso Nacional Indígena (CNI). En el Zócalo capitalino, frente a 100 mil personas, alzó la voz para dar visibilidad a la lucha del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Desde su fundación este 12 de octubre de 1996, el CNI se comprometía a “asumir y defender el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés Sakamchen de los Pobres, así como seguir caminando juntos para crecer en la unidad y para hacer operativos los consensos y acuerdos ya tomados”. A tres décadas de su fundación, “el CNI continúa siendo el referente nacional de la lucha y resistencia de los pueblos indígenas”, afirma Gilberto López y Rivas. En el aniversario 30 el CNI realizará una serie de eventos conmemorativos. Luis Hernández Navarro recuerda que “a pesar de la tenaz e incansable resistencia de los pueblos originarios y de esta red, de la construcción de autonomías de facto, del florecimiento de algunas de sus lenguas y del reforzamiento regional de su cultura e identidad, se han incrementado su explotación, el despojo de sus tierras y territorios, la simulación en el reconocimiento de sus derechos y el racismo”. El autor menciona los agronegocios de exportación con las cuales “ha crecido su proletarización y la explotación salvaje”, la masiva migración de la población indígena a Estados Unidos, así como el desplazamiento por megaproyectos y por el crimen organizado. El último episodio de esta ofensiva contra los pueblos autóctonos es la propuesta de la Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos”, afirma Hernández Navarro. El CNI considera a esta consulta como una simulación y a la que se quiere como nueva legislación como una trampa que limita su autonomía, por lo que, a 30 años de su nacimiento, “seguirá luchando contra la corriente por la reconstitución de los pueblos indios, como siempre lo ha hecho”. EDUCA AC “No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan. La historia humana, se niega a callarse la boca.” Eduardo Galeano www.elzenzontle.org zenzontle@elzenzontle.org zenzontle2004@gmail.com Te puede interesar: La crisis estructural global del capital La entrada Justicia para caídos y desaparecidos aparece primero en La Jornada de Oriente.