En un documental, anfibios y pueblos totonacos de Puebla comparten amenazas y resiliencias

Ranas , sapos y salamandras se han vinculado históricamente con las poblaciones totonacas de la Sierra Nororiental de Puebla demostrando que comparten no sólo las mismas amenazas, sino la misma capacidad de “resiliencia y complementariedad”. Esas ideas son el corazón del documental Chichakg: acompañantes nocturnos del pueblo totonaco , que abrió la edición 2026 del festival Alas sobre rieles que organiza el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos (MNFM). Presentado en el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales de la BUAP , en el documental producido y grabado en Tuxtla , en Zapotitlán de Méndez , narrado en lengua totonakú y subtitulado al español, aparece la manera en que estas especies han estado vinculadas a la vida y la cosmovisión de las comunidades, quienes las conocen y aprecian. En la producción de 15 minutos se contienen las expresiones culturales y los escenarios naturales de la región: danzas, vestimentas, bordados, alimentos, montañas, el río Zempoala y la resistencia de una población que lucha por mantener vivas sus expresiones. Aparecen también las “ voces ” de quienes cantan después de la lluvia: ranas y sapos, “animales misteriosos” que son los “herederos de la cultura totonaca y mensajeros de la lluvia” que se posan en árboles de julio a noviembre espererando a que Aktsini , el dios totonaco del agua, atienda su llamado. Se cuenta además que al caer las primeras gotas de lluvia se preparan también las semillas de frijol, calabaza, jitomate y maíz, al mismo tiempo de que se empiezan a reproducir los renacuajos para transformarse. Se refiere que la forma en que la comunidad relaciona a estos pequeños animales con la lluvia es una muestra del conocimiento ecológico que resguardan los abuelos y abuelas para transmitirlo a los más pequeños, además que recuerda que la observación del entorno es esencial para el origen de nuevo conocimiento y del bienestar de la comunidad. Aparece el tlaconete , el anfibio endémico de Tuxtla, el cual en situaciones de amenaza y riesgo suelta su cola para distraer a sus depredadores y escapar. No obstante, ver como el tlaconete suelta su cola , es un acto considerado como un “ mal augurio ”. Lo mismo pasa con los sapos que se cree son peligrosos o “de mala suerte” por su cuerpo cubierto por pequeñas verrugas . Incluso, si un sapo se mete a la casa puede ocasionar miedo, aunque sean animalitos inofensivos. Lo anterior, refleja el cambio de percepción que se tuvo tras la mal llamada colonización , que de considerarlos benévolos, a animales y plantas “se les impuso el miedo sobre la veneración de lo natural”, como se da cuenta en el documental. A esto, se suma la migración que provoca el “ intercambio de creencias entre territorios ”. Lo cierto, asegura el documental, es que ranas, sapos y salamandras siguen presentes, acompañando a las personas de diferentes maneras, como “la rana leopardo que es remedio medicinal para curar la parálisis facial”; además de que algunas siguen siendo “tesoros” escondidos en lo más profundo del bosque, que pocas personas han podido apreciar. Consulta: La fotografía de Puebla fue excéntrica pues estuvo fuera de las convenciones: González Al contar sobre cada uno de los nombres que reciben diversas especies, se deja en claro el peligro de desaparición de estas palabras que las nombra y del conocimiento que se tiene de ellas es real. “Los totonacos y los anfibios no solo compartimos casa, lamentablemente enfrentamos graves problemas que buscan borrar nuestra huella ”, se afirma al recordar que los anfibios son los animales más amenazados a nivel mundial por la pérdida y el daño hacia los ecosistemas, siendo que en México las poblaciones se han reducido desde finales de 1970 . Lo mismo pasa con el totonaco , se advierte, que ha disminuido su número de hablantes por el racismo , el clasismo , la migración y el despojo de sus territorios que, como los anfibios, han ocupado de manera histórica. Por tanto, se enfatiza que la diversidad de los anfibios está en riesgo como los mismos pueblos originarios, no obstante ambos son “resilientes y complementarios” . “Nuestras abuelas nos han enseñado que cuando una persona nace en el pueblo, nace un animal o una planta en el monte . Nuestro otro yo. Entonces sabemos que conservar a los anfibios es proteger nuestra identidad y proteger nuestra identidad es conservar a los chichakg ”, reflexiona la producción. El director del documental Juan Manuel Díaz García refirió que en este audiovisual se contienen tres años de trabajo, mismo que surgió a partir de la investigación de Alan Díaz Félix y un conjunto de entusiastas del tema. El biólogo con posgrado en la comunicación pública de la ciencia recordó que la producción requirió cinco salidas de campo y 74 entrevistas hechas a los pobladores -desde ancianos y ancianas hasta adolescentes- para hacer el guión que contó con el apoyo de la poeta totonakú Cruz Alejandra Lucas y de su hermano. En su caso, Alan Díaz recordó que el filme transmitido en diversos canales que fue ganador en la categoría de Cortometraje Científico en la Muestra de cine de la Sierra Norte de Puebla partió de su tesis de licenciatura de Biología cursada en la BUAP que fue dedicada a los anfibios . Asimismo, destacó la capacidad del documental para compartir el conocimiento no sólo científico sino el patrimonial que resguardan las comunidades, a quienes ya les fue mostrado este y otros tres documentales realizados en la región. Te recomendamos leer: La Jornada de Estudios Cinematográficos dará nutridas y múltiples miradas sobre la disciplina La entrada En un documental, anfibios y pueblos totonacos de Puebla comparten amenazas y resiliencias aparece primero en La Jornada de Oriente .