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Indígena muere porque en hospitales de Tehuacán tardaron 17 horas en atender su parto
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Indígena muere porque en hospitales de Tehuacán tardaron 17 horas en atender su parto

Una mujer indígena náhuatl murió luego de que personal del Hospital Comunitario de la Sierra Negra, la enviara al Hospital de la Mujer y Neonatología de Tehuacán (HMN) por sus propios medios y le negara el apoyo para un traslado de emergencia. Al ser domingo y no haber transporte, tuvo que avanzar a base de aventones y favores de conductores; el camino, que debía tomar poco más de dos horas, se prolongó más de cinco. Cuando por fin llegó, la dejaron cerca de doce horas sin que nadie vigilara su parto. Tampoco hubo quien la entendiera: hablaba náhuatl y el hospital no le proporcionó un intérprete, pese a que la norma lo obliga. La mujer falleció; su hijo nació con asfixia severa. Lo anterior fue investigado y documentado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos que ha emitido una recomendación Recomendación 27/2026, denunciando que hubo irresponsabilidad grave en los dos centros hospitalarios dependientes del programa IMSS-Bienestar . Todo comenzó el domingo 2 de marzo de 2025. Con casi 39 semanas de embarazo, la mujer acudió al Hospital Comunitario de Zoquitlán, en la Sierra Negra. El ultrasonido mostró que su líquido amniótico estaba en el límite de lo normal, un dato que, lejos de descartar el riesgo, pedía vigilancia estrecha. En lugar de eso, la refirieron a un hospital a más de dos horas de camino, negando ayuda para trasportarse, aunque fue solicitada. Cuando por fin llegó al HMN Tehuacán, pasadas las cuatro y media de la tarde, la clasificaron sin urgencia. Un médico dejó asentado que no lograba comunicarse con ella porque hablaba náhuatl; aun así, el hospital no le proporcionó un intérprete, como lo exige la norma para la atención de mujeres indígenas . Fue el primero de una serie de protocolos que esa noche no se cumplieron. En medio de la incomprensión y las valoraciones médicas rutinarias, quedó asentada en su expediente clínico una frase escita por su puño y letra, "escuche a mi bebé su corazón". La investigación de la CNDH encontró un vacío ése domingo : entre las ocho de la noche del 2 de marzo y casi las seis de la mañana del día siguiente —cerca de 10 horas—, nadie dejó registro de cómo avanzaba su parto ni de cómo estaba el bebé. En ese lapso, además, le administraron un medicamento para acelerar las contracciones que estaba contraindicado justo para su caso, por el bajo líquido y las señales de que el bebé no crecía bien. La Comisión no pudo siquiera identificar al personal que estuvo a cargo esa noche, porque no dejó constancia. Fue hasta las 5:39 de la madrugada del 3 de marzo cuando la mujer rompió fuente y el líquido salió con meconio, una señal de que el bebé estaba en peligro. Apenas entonces se ordenó la cesárea de urgencia. El anestesiólogo la revisó a las prisas y no activó el protocolo de emergencia que el propio hospital tiene para estos casos; además, le aplicó una anestesia que no era la adecuada para el estado tan frágil en que llegó al quirófano. La presión se le desplomó y el corazón se le fue haciendo cada vez más lento. El bebé nació a las 6:20, sin poder respirar. A la madre, mientras tanto, se le desangraba el cuerpo. Su útero no lograba contraerse para frenar el sangrado, una complicación que debió atenderse horas antes con medicamentos y con reposición de sangre; nada de eso llegó a tiempo. En un último intento por salvarla, los médicos le extirparon la matriz. Fue en vano: su cuerpo ya no respondía. A las 7:19 de la mañana la declararon muerta. La CNDH responsabiliza al IMSS-Bienestar y pide reparar el daño Tras una investigación de oficio que inició a partir de los reportes de prensa sobre el caso, la CNDH concluyó que los médicos y el anestesiólogo que atendieron a la mujer son responsables directos de que perdiera la vida. También responsabilizó al IMSS-Bienestar como institución: por no tener el personal que hacía falta —ni un radiólogo esa noche, ni un intérprete que la entendiera—, por no supervisar que sus propios protocolos se cumplieran y por dejar a las comunidades rurales sin un hospital cercano capaz de atenderlas. La Recomendación 27/2026 dirigida al Titular de la Dirección General de Servicios de Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social para el Bienestar (IMSS-Bienestar) exige: *inscribir a la familia en el Registro Nacional de Víctimas para que acceda a una reparación integral, en coordinación con la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV). *Brindar atención psicológica y acompañamiento en el duelo, gratuitos y por el tiempo que haga falta, a la pareja de la mujer y a los familiares que quedaron a cargo de los niños. *Colaborar con el Órgano Interno de Control en la investigación y sanción de los cuatro médicos responsables. *Capacitar a su personal en derechos humanos, perspectiva de género, atención a pacientes indígenas y las guías médicas para la atención del parto. *Emitir instrucciones oficiales para que su personal cumpla las normas de salud materna y así evitar que una tragedia como esta se repita. La Recomendación reconoce violaciones fundamentales a los derechos a la protección de la salud materna , a la vida y a una vida libre de violencia obstétrica. El IMSS-Bienestar tiene quince días hábiles para responder si acepta la Recomendación y, en su caso, deberá demostrar su cumplimiento con pruebas ante la propia Comisión. "El problema es estructural": la crítica desde la Sierra Negra El caso, sin embargo, deja ver un problema más grande que una recomendación. Desde el Centro de Derechos Humanos Antonio Esteban, en la Sierra Negra, se advierte que, aunque la Recomendación 27/2026 es una herramienta para seguir avanzando en la garantía de derechos de los pueblos indígenas, y en especial de las mujeres indígenas, la CNDH se queda corta al no nombrar lo que ocurre en el sector salud como una violencia estructural . La organización señala que, "antes y después de la llamada 4T, se sigue sin asignar las condiciones materiales necesarias para que las comunidades rurales e indígenas accedan al derecho a la salud con dignidad, y libre de violencia para las mujeres". Ya dice mamá Mientras tanto, el niño que nació aquella madrugada crece lejos de la madre que no volvió del hospital. Su cuidado, y el de su hermano, recayó en una tía —madre soltera— que también atiende a su propio hijo. La familia sigue buscando atención médica para asegurarse de que el bebé no arrastre secuelas de aquel parto. Él, cuentan, ya empieza a gatear y a decir sus primeras palabras. Una de ellas es "mamá". La entrada Indígena muere porque en hospitales de Tehuacán tardaron 17 horas en atender su parto aparece primero en La Jornada de Oriente .

20 de agosto de 2026Lajornadadeoriente Mx